Desde el año 2000 se lleva a cabo en la provincia de Santa Cruz un proyecto de investigación sobre la Ballena franca austral (Eubalaena australis). Este tiene por objetivos estudiar la biología y ecología, y generar estrategias de conservación de la especie y su hábitat. Dicha provincia podría ser de gran importancia en la reproducción, alimentación y su migración hacia otras áreas de distribución de la especie.
Para cumplir con los objetivos anteriormente citados, se realizan trabajos sistemáticos mediante observaciones, en donde se toman datos que incluyen cantidad de individuos, clase etaria, comportamientos, ubicación, como así también datos relevantes del ambiente. Las observaciones se realizan desde embarcaciones y desde costa y también, siempre que las condiciones lo permiten, se realizan relevamientos aéreos con el fin de fotoidentificar a los animales.
El proyecto cuenta con el apoyo de la Prefectura Naval Argentina, Municipio de Caleta Olivia, Subsecretaría de Medio Ambiente de la provincia de Santa Cruz, Dirección de Recursos Naturales del Consejo Agrario Provincial, y está subvencionado por Whale and Dolphin Conservation Society (WDCS) y estuvo financiado hasta el 2009 por International Fund for Animal Welfare (IFAW) y desde Enero de 2008 hasta marzo del 2009 con el Patrocinio Social de la empresa Petrobrás Energía S.A.
Conociendo a la Ballena franca austral
La Ballena franca austral (Eubalaena australis), pertenece a la familia Balaenidae dentro del grupo de los Misticetos (o cetáceos con barbas).
Esta familia está formada por cuatro especies: la Ballena franca austral (Eubalaena australis), la Ballena de Groenlandia o Bowhead (Balaena mysticetus), la Ballena franca del Atlántico Norte (Eubalena glacialis) y la Ballena franca del Pacífico Norte (Eubalena japonica).
El nombre común de esta especie en inglés, Southern right whale, hace referencia a que eran las ballenas correctas para su cacería, por acercarse mucho a la costa y también debido a que su cuerpo flota un vez muertas, por lo cual fueron una de las primeras en ser cazadas comercialmente.
Características corporales
La Ballena franca austral mide aproximadamente entre 15 y 17 metros, presentando en general dimorfismo sexual, siendo las hembras más grandes que los machos. Su peso oscila entre 35 a 40 toneladas. Su cuerpo es robusto, con aletas pectorales en forma romboidal, como la mayoría de los misticetos, no presenta aleta dorsal, siendo la aleta caudal ancha y con una profunda hendidura central. La cabeza es grande, abarca 1/3 del largo del cuerpo, y está cubierta de callosidades de color blanco marfil y anaranjado durante el primer año de vida. Las mismas se ven ocupadas por pequeños crustáceos que hace que su coloración varíe. La distribución de estas callosidades puede utilizarse para la identificación de los individuos, por medio del estudio de fotografías de su cabeza.
La línea de la boca es curva, destacándose a cada lado del maxilar entre 205 y 270 barbas de color negruzco que pueden alcanzar hasta los 3 metros de longitud. Los orificios respiratorios, producen la expulsión del aire en forma de “V”, formando una nube que puede ser distinguible a la distancia y pudiendo alcanzar los 5 metros de altura.
Presentan una coloración negra o gris oscura, con manchas blancas de forma irregular en la zona ventral, aunque en forma excepcional pueden aparecer en el dorso. Se encuentran animales albinos que se van oscureciendo con la edad.
Distribución
Su distribución es exclusiva del Hemisferio Sur. Durante el invierno y la primavera, son observadas frente a las costas del Brasil, Uruguay, Argentina y Chile, así como Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda. También en las Islas Malvinas, Orcadas, Georgias del Sur, Tristan da Cunha, Kerguelen y Crozet entre otras.
Las Ballenas francas australes, como todas las grandes ballenas, realizan migraciones desde las áreas de reproducción y cría hasta zonas de alimentación.
Para la reproducción buscan aguas someras y cálidas y se alimentan en aguas frías donde hay abundancia de Krill, pequeño crustáceo, y copépodos de los cuales se alimentan. La técnica utilizada es la filtración. Se alimentan nadando a una velocidad entre 3 y 5 km/h con la boca abierta, ya sea en la superficie como debajo del agua, donde las barbas actúan como filtro, dejando pasar el líquido y reteniendo sólo el alimento.
Biología y Ecología
En la Argentina se las puede observar entre los meses de mayo y diciembre, en la zona de Península Valdés, provincia de Chubut, una de las áreas de reproducción más importantes del Hemisferio Sur.
Pueden observarse hembras solitarias o acompañadas de sus crías, grupos de cópulas y también grupos de juveniles. Una hembra puede copular con varios machos. Esta intenta evitar la cópula colocando su vientre hacia arriba o dirigiéndose hacia aguas poco profundas donde no hay suficiente espacio para que se produzca el apareamiento.
La gestación dura aproximadamente 1 año, las crías nacen entre fines de junio y mediados de octubre y pesan cerca de 1 tonelada. Cada hembra puede dar a luz a una cría cada 3-5 años. Las hembras alcanzan la madurez sexual a los 9 años en promedio. Las hembras y sus crías permanecen en la superficie por largos períodos cerca de la costa. Hacia fines de la temporada madre y cría, abandonan juntos el área. A veces se observa a algunos ballenatos regresar al año siguiente con su madre a las áreas de reproducción, pero se separan rápidamente una vez allí.
En estas mismas áreas suele encontrarse a juveniles, socializando en pequeños grupos.
Conservación
Si bien esta especie ha sido capturada durante siglos por el ser humano, durante la época de expansión de la cacería comercial, ésta fue una de las especies más capturadas, especialmente en el Hemisferio Norte, donde hoy lamentablemente quedan muy pocas Ballenas franca del norte, por lo que esta especie se encuentra al borde de la extinción.
Afortunadamente, para la especie que habita las aguas de Argentina la situación es diferente, en la actualidad gracias a las medidas de protección adoptadas, se observan índices de incremento poblacional, aunque dado su lenta tasa reproductiva, es necesario continuar monitoreando esta población para permitir que la especie continúe recuperándose.
La Comisión Ballenera Internacional (CBI) un cuerpo creado en 1946 para regular la actividad de la cacería comercial de ballenas, estableció una moratoria a la misma en 1986.
En 1984, la Argentina declaró a esta especie Monumento Natural Nacional, otorgándole la máxima protección que un país puede darle a una especie. En 2003, fue declarada Monumento Natural Provincial, por la provincia de Santa Cruz.