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Vol 2 - 2000
Editorial
(Por Cristián de Haro - Vicepresidente)
4 millones de litros, 45 km. de extensión y una velocidad de 4 km. por hora que va en aumento. Estos datos pertenecen a la mancha de petróleo (crudo) derramados río arriba de Misiones por la refinería Petrobras de Brasil, la cual amenaza con llegar hasta las Cataratas del Iguazú en pocos días más, y está provocando ya un perjuicio al ecosistema de la región como no se había observado antes.
Se estima que la recuperación "total" del ambiente en la zona tardará muchos años, al tiempo que el ministro de Medio Ambiente brasileño, José Sarney, acusó a la empresa en cuestión de negligente y de emplear equipos inadecuados en la contención y extracción del hidrocarburo.
La pregunta obligada es: ¿el ministro Sarney necesitó que ocurriera el desastre ecológico más grande de la historia de Paraná para darse cuenta que Petrobras no contaba con material adecuado para una contingencia?, ¿necesitó un derrame de 4 millones de litros para darse cuenta que las barreras de contención de la empresa eran para mar y no para río?, ¿qué políticas de prevención y control desarrollaba sobre la empresa?...por lo visto ninguna, o si las tenía éstas fracasaron.
Si repasamos los últimos derrames importantes en nuestro país podemos encontrar:
- 15 de enero de 1999: buque petrolero con 3.000 toneladas de crudo chocó con un carguero en el Río de la Plata, a la altura de Magdalena, llegando la mancha a la costa.
- 29 de agosto de 1999: más de 10.000 litros de petróleo de un buque tanque se derramaron sobre las costas de Mar del Plata.
- 29 de abril de 2000: un buque derramó aprox. 3.000 litros de hidrocarburos c/ agua en costas cercanas a Berisso, en la provincia de Buenos Aires.
La lista continúa y es extensa, los casos se distribuyen a lo largo de toda la costa Argentina.
La actividad petrolera, pese a los adelantos, posee un riesgo potencial enorme para el ambiente y para el hombre. La única manera de disminuir al mínimo este riesgo es que el Estado se exija y exija a las empresas invertir en prevención (tecnologías seguras, exigentes planes de contingencias, equipamiento y recursos humanos adecuados y simulacros periódicos), así como también actualizar las leyes vigentes sobre este tema. De no ser así, nos estaremos sentando plácidamente a esperar el próximo desastre, en cuyo caso el funcionario de turno expresará a los medios de prensa: "...Estamos convencidos que debemos poner toda nuestra energía y voluntad para atender a este flagelo que azota a nuestro medio ambiente y así lograr una mayor....".
Colaboremos para que esto no ocurra!

Nuevo Sonar Activo de Baja Frecuencia de la Armada de los Estados Unidos
La Armada estadounidense está trabajando en el desarrollo de un nuevo sistema de detección submarina de amplio rango que introducirá en los océanos del mundo sonidos billones de veces más fuertes que los que se conoce afectan a los cetáceos. Esta tecnología de alto riesgo - Sonar Activo de Baja Frecuencia (LFA) - representa una amenaza potencialmente devastadora para la vida marina del planeta.
La Armada estadounidense ha estado testeando este nuevo sistema en completo secreto por años, violando leyes ambientales federales y estatales. En 1995 el Concejo de Defensa de los Recursos Naturales (NRDC) dio a conocer que la Armada estaba realizando estas pruebas de sonar, e intimó a ésta a que cumpliese con la ley. Asimismo, explicó cómo el sonar puede afectar a los mamíferos marinos, tortugas marinas y otras especies oceánicas. Como resultado de esta intervención, el Pentágono estuvo de acuerdo en llevar a cabo un estudio a gran escala sobre el posible impacto ambiental antes de poner en funcionamiento el sistema LFA en el 80% de los océanos del mundo.
El nuevo sonar de la Armada estadounidense ha sido diseñado para detectar submarinos en un amplio rango del océano, a través del bombardeo de ondas de baja frecuencia, extremadamente intensas. Un único transmisor de LFA generaría sonidos de alrededor de 235 decibeles, cubriendo cientos de millas cuadradas de océano con ruido. Vale la pena hacer notar que un sonido de 235 decibeles es millones de veces más intenso que uno de 160 decibeles, que se conoce afecta a los buzos humanos. (La diferencia entre 235 y 160 no parece demasiado grande, pero hay que tener en cuenta que la escala de decibeles expresa sonidos en órdenes crecientes de magnitud. En este sentido, esta escala puede utilizar números muy pequeños para comparar sonidos de intensidades radicalmente diferentes, desde una brisa hasta una explosión nuclear).
La preocupación por la magnitud del impacto del ruido en el océano ha crecido sustancialmente en los últimos diez años dentro de la comunidad científica. Los cetáceos cuentan con un oído extremadamente sensible; ellos utilizan el sonido para seguir rutas migratorias, localizarse unos a otros en grandes distancias, encontrar alimento y protección para sus crías. Se ha demostrado que sonidos de tan baja frecuencia han producido cambios en las rutas migratorias de Ballenas de Groenlandia y Grises, han provocado una disminución en las vocalizaciones de Cachalotes y Ballenas Jorobadas, y han inducido una variedad de efectos en los comportamientos. El ruido, que disminuye su habilidad de ecolocalizar, pone en peligro directamente su supervivencia.
Se ha constatado que los 235 decibeles producidos por los sonares LFA pueden causar pérdida de la audición, serios daños, e incluso la muerte de cetáceos y otros animales marinos que se encuentren en las cercanías de un transmisor.
Más allá de los efectos a corto plazo sobre animales individuales, lo que es aún más preocupante es el impacto potencial a largo plazo que el sistema LFA de la Armada estadounidense pueda tener en el comportamiento y desarrollo de poblaciones enteras de mamíferos marinos. Los estudios ambientales realizados por este organismo, determinaron que las grandes ballenas tienen mayor probabilidad de ser afectadas por los sonidos de baja frecuencia. Sus investigaciones mostraron que Ballenas Grises expuestas a 120 decibeles de sonar activo, comenzaban a desviarse de su ruta migratoria. Y cuanto mayor era el sonido (más decibeles), mayor era la desviación. Sin embargo, los investigadores dicen que estos estudios tan limitados, no pueden mostrar de qué manera la exposición al sonar LFA puede afectar a largo plazo la reproducción, alimentación y migración de ballenas y otras especies marinas. Son justamente estas consecuencias a largo plazo, las que tienen el mayor riesgo de empujar a las especies vulnerables hacia la extinción.
La Armada de los Estados Unidos cancela tests acústicos
La decisión tomada por la Armada estadounidense, el 25 de Mayo del corriente, al cancelar los tests de alta intensidad acústica que estaba realizando en las costas de Nueva York y Nueva Jersey, ha tenido una gran repercusión.
Tuvo marcada influencia el National Marine Fisheries Service (la agencia federal encargada de las especies en peligro de extinción) al aconsejarle a la Armada que previamente a los ensayos, debería haber consultado formalmente el daño potencial de los tests sobre la vida marina e investigar los efectos que tienen dichas fuentes sonoras sobre los cetáceos y otros animales marinos. También, a modo de persuasión, el Concejo de Defensa de los Recursos Naturales (NRDC) envió cartas denunciando la violación del Acta de Especies en Peligro de Extinción y de otras leyes. El objetivo de estos tests de detección submarina, parte del Programa de Desarrollo para la Protección del Litoral de la Armada (LWAD), era involucrar el uso experimental de tecnología de sonar de baja frecuencia. La cancelación de estas pruebas se produjo después del varamiento de 16 ejemplares de cetáceos en las Bahamas ocurrido en Marzo de este año. Se cree que este varamiento estaría relacionado con una serie de tests del Programa LWAD, que estaban siendo llevados a cabo allí en ese momento.
En dicho varamiento, 7 ejemplares murieron, incluyendo 4 Zifios de Cuvier y un Delfín Picudo de Blainvillei. Los otros fueron devueltos al mar. Según la información suministrada por el National Marine Fisheries Service, los animales analizados presentaban hemorragias, de menores a severas, en o alrededor de los oídos, causadas posiblemente por una explosión a distancia o un evento acústico intenso.
A pesar de la cancelación de los tests acústicos en las costas de Nueva York y Nueva Jersey, la Armada estadounidense no ha dado indicaciones acerca de otros tests planeados para este año. Una tercera serie de tests, acerca de los cuales se conoce muy poco, está planeada para fines de Septiembre, principios de Octubre. Los ambientalistas se han comprometido a oponerse a esta serie también, a menos que la Armada cumpla con la ley federal.
Fuente de las notas anteriores:
Concejo de Defensa de Recursos Naturales (Natural Resources Defense Council), una organización estadounidense, sin fines de lucro, formada por científicos, abogados y especialistas en medio ambiente dedicada a proteger la salud pública y ambiental.
Campaña contra Tests Acústicos de la Armada de los Estados Unidos
- Mayo de 2000 -
La Fundación Cethus participó de la Campaña convocada por la NRDC, para solicitar al Congreso de los Estados Unidos la interrupción inmediata de las pruebas acústicas del nuevo sonar LFA, hasta que se garantice la seguridad de las especies marinas.

Viaje de Interpretación de Cetáceos y Fauna Patagónica Puerto San Julián - Provincia de Santa Cruz
La Fundación Cethus ha organizado para el verano de 2001 el Viaje de Interpretación de Cetáceos y Fauna Patagónica en la localidad de Puerto San Julián ubicada en la costa santacruceña.
Este viaje, de 8 días de duración, es ideal para los amantes de la naturaleza. El paisaje que brinda la bahía de San Julián se ha mantenido prácticamente inalterable desde los tiempos en que Magallanes tocó costa Argentina por primera vez. Allí pueden observarse pingüinos de magallanes, diferentes especies de cormoranes, gaviotas cocineras y australes, coscorobas, flamencos y ostreros australes como parte de la avifauna local. Entre los mamíferos marinos se destacan las toninas overas que suelen acercarse a las embarcaciones e interaccionar con ellas. A pocos kilómetros de la desembocadura se aprecia un pequeño apostadero de lobos marinos de un pelo y también pueden llegar a observarse delfines australes.
No sólo la biodiversidad es importante aquí, otra parte muy interesante de esta zona es su geología y su historia. En Puerto San Julián se acuñó el nombre de "Patagonia" por primera vez y se dió la primera misa católica en territorio argentino entre otros eventos de relevancia histórica.
Todo esto estará acompañado de charlas interpretativas durante las excursiones y previo a ellas. Los grupos de turistas son reducidos por un doble propósito: brindar una atención personalizada y reducir al mínimo el impacto que puede ocasionarse en el lugar.
Tenés tiempo hasta el 20 de diciembre para reservar tu lugar. Para mayor información podés comunicarte con la Fundación Cethus de lunes a viernes de 15 a 20 hs al (011) 4799-3698 o vía e-mail a cethus@houseware.com.ar.
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