(19 de noviembre 2009) – Como en años anteriores, nuevamente partió ayer la flota Japonesa hacia la Antártida, para continuar con su injustificado programa de “cacería científica” en el cual se pretenden capturar alrededor de 1.000 ballenas.
Como en temporadas pasadas la flota japonesa, incluyendo a su buque factoría Nisshin Maru y otros 3 barcos pequeños, zarpó hoy hacia una nueva temporada de Cacería Científica.
Si bien desde 1986 existe una moratoria a la cacería comercial de ballenas, impuesta por la Comisión Ballenera Internacional (CBI), esta caza que Japón realiza en el Santuario Ballenero del Océano Austral en la Antártida ocurre debido a la explotación de un resquicio legal de la tratado de la CBI, que permite cazar a estos mamíferos marinos con fines de “investigación letal”.
Naciones conservacionistas y diferentes ONG´s nacionales e internacionales, como Fundación Cethus se oponen a esto, por tratarse de una práctica cruel e innecesaria. Japón a su vez alega que esto es necesario, sin dar mayor fundamento.
A pesar de las declaraciones hechas por el Primer Ministro Japonés Hatoyama sobre su disgusto por la carne de ballena y sobre su intención de implementar cambios generales en sus políticas nacionales e internacionales, e incluso en medio de los últimos rumores sobre un recorte al gasto público que implicarían el cese del financiamiento para estas actividades en Antártida, en un futuro cercano, con la reciente salida de la flota ballenera, no se observan cambios a la vista.
Más de 9.000 ballenas fueron capturadas por las flotas japonesas desde 1987 en el Océano Austral, amparadas por los “Permisos Especiales” reconocidos por la propia CBI, pero repudiados por la mayor parte de la Comunidad Científica.
La Cacería Científica de Japón es una actividad que ha recibido fuerte rechazo de la comunidad conservacionista internacional, que ha motivado declaraciones y acciones diplomáticas de diferentes organizaciones no gubernamentales y de gobiernos, incluyendo también aquellos de Latinoamérica que forman parte de la CBI y que conforman el Grupo Buenos Aires. Esto conjuntamente con diferentes declaraciones también de los gobiernos latino americanos repudiando el uso letal de los cetáceos y promoviendo un uso no letal. Muestran un disconformismo mundial a estos actos.
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