En el mes de junio, Islandia inició la cacería comercial de ballenas correspondiente al año 2009. La misma se incluye en el marco de un programa de cacería que consta de cuotas de 100 Ballenas minke y 150 Ballenas fin por año, durante el período 2009-2014. Este programa fue una de las últimas medidas sancionadas por el gobierno anterior previo a la finalización de su gestión a principios de este año.
Las alarmantes cifras ascienden a unas 93 Ballenas fin y 63 Ballenas minke capturadas durante el verano boreal en Islandia, constituyendo la mayor captura comercial de ballenas en el Atlántico Norte en décadas. Estas acciones claramente atentan contra los esfuerzos de conservación provenientes de países a favor del uso no letal de cetáceos, considerando que estas especies de ballenas realizan grandes migraciones, por lo que su área de distribución no se encuentra restringida a Islandia.
A pesar de que el actual Ministro de Pesca de Islandia, Steingrimur J. Sigfusson, expresó públicamente estar en contra de la cacería de ballenas, al parecer la legislación, en vigencia desde 1949, no le permite anular a corto plazo la decisión impuesta por el gobierno anterior.
Las poblaciones de Ballenas fin en todo el mundo se encuentran incluidas dentro de la categoría En Peligro de extinción (EN) de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN); mientras que las Ballenas minke, son clasificadas como Casi Amenazadas (NT) en la Lista Roja de UICN, es decir que sin medidas específicas de conservación se encontrarían en la categoría Amenazadas.
Muchos países y organizaciones ambientales se oponen a la cacería de ballenas. Considerando que, dentro de la Comunidad Europea, esta actividad se encuentra prohibida, sorprende la actitud de Islandia, que aspira a ingresar a dicha comunidad.
Compañías exportadoras de pescado en Islandia, manifestaron verse ampliamente afectadas por la medida ya que sus principales importadores pertenecientes a países de la Unión Europea, como Reino Unido y Alemania, amenazaron con dejar de comprar pescado si Islandia continúa cazando ballenas. Este freno a las importaciones, reduciría significativamente el mercado para la venta de bacalao, cuya cuota de captura para este año, fue incrementada desde 30.000ton a 130.0000ton, medida también sancionada por el gobierno anterior.
Actualmente, una nueva legislación acerca de la cacería comercial de ballenas está siendo elaborada para ser presentada ante el Parlamento. Existe aún incertidumbre acerca de si el gobierno permitirá continuar con estas actividades en el futuro o no.
Fuentes:
IUCN red list
WDCS Latinoamérica
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