MARPOL - Una nueva medida para proteger a la Antártida

El pasado 29 de agosto, el Comité de Protección del Ambiente Marino, de la Organización Marítima Internacional (OMI) aprobó la modificación de un Anexo del Convenio Marpol (Convenio Internacional para prevenir la contaminación por los buques) con relación a la navegación en aguas de la Antártida, que será formalmente implementada a partir de Marzo del 2010.

La medida fue respaldada por el Sistema del Tratado Antártico, y tiene como objetivo la protección del ecosistema antártico, ante los crecientes derrames de combustible y actividades turísticas en estas aguas.

La reforma contempla la prohibición del uso de combustibles pesados en embarcaciones que naveguen en aguas del Océano Antártico (al sur de los 60º S), a partir de julio de 2011, así como requerimientos más exigentes en cuanto a la fuerza y seguridad de los cascos de los buques que navegan estas aguas. Únicamente estarán exentas de dichas medidas, las embarcaciones que realicen operaciones de seguridad o búsqueda y rescate en el área.

El único buque ballenero factoría del mundo, Nisshin Maru, perteneciente a la flota ballenera japonesa, que opera en aguas de la Antártida, podría verse afectado por estas nuevas normas más restrictivas. El mismo deberá reemplazar el uso de petróleo pesado por combustibles livianos, lo que incrementará significativamente los costos y a la vez, tendrá que frenar su vertido anual de miles de toneladas de desperdicios en el mar, entre los que se incluyen huesos y restos de ballenas, además de petróleo. El grupo de seguridad de Lloyd's Register, sitúa a este buque en la clasificación sin fuerza de hielo (no ice-strengthening classification por su nombre en inglés), por no poseer doble casco, requerido para surcar en aguas con presencia de icebergs.

Estas medidas representan una traba más a la cuestionada “Cacería científica” de ballenas llevada adelante por los japoneses la cual además de soportar fuertes presiones de grupos conservacionistas, ahora tendría que afrontar un gran incremento en los costos, para cumplir con las nuevas normativas de la OMI y poder continuar con su programa de cacería en aguas antárticas.

Nota: Si bien la cacería comercial de ballenas se encuentra prohibida por la Comisión Ballenera Internacional, existen ciertas excepciones que permiten a algunos países capturar ballenas, entre ellos Japón que desarrolla un programa de investigación científica cazando ballenas en el Océano Austral entre otras regiones del planeta.


Fuentes:
The Sydney Morning Herald - Environment
Japan Press Network 47 News