El hogar elegido por los cuidadores de Keiko, la bahía de Takness en Noruega, no ha sido lo esperado en cuanto a lograr que la orca sea más independiente de los humanos. Se eligió esta bahía porque es regularmente visitada por un gran grupo de orcas cada invierno, esperando que Keiko se vea tentado a seguirlas.
El invierno les ha jugado una mala pasada el viento ha sido malo para el arenque y el buen clima ha convencido a las orcas a permanecer mar adentro.
Keiko necesitó dos semanas de recuperación después de cortarse a sí mismo jugando con el hielo, pero ya se encuentra repuesto y sus cicatrices casi desaparecieron.
El futuro de Keiko se encuentra en discusión y existen tres alternativas a seguir:
No realizar ningún cambio.
Buscarle otro lugar más propicio a lo largo de la costa de Noruega.
Llevar a la orca a un largo viaje mar adentro para aumentar las probabilidades que se encuentre con su propia especie.